—¡Ja ja! Llegué a las Indias por el oeste y demostré que la ciencia oficial se equivocaba. ¡Soy un ídolo!
—¡No tan rápido, Colón! Aún tenemos un as bajo la manga para salvar las apariencias.
—... y durante cinco siglos le hicieron creer a la gente que había un continente imaginario en medio del océano. ¡En realidad estamos en China, y la China que nos contaron es un invento de los medios!
—Ésa debe ser la tercera o cuarta teoría conspirativa más ridícula que escuché en mi vida.
—Por supuesto que vas a pensar eso, borreguito. ¡Beeee!
—Injertamos genes de luciérnaga en esta planta como ensayo de nuevas técnicas que esperamos que en el futuro nos permitan, por ejemplo, tratar enfermedades que hoy no tienen cura.
—¡Científicos crean potus luminoso y dicen que cura el cáncer!
—Ambos pacientes presentaban síntomas para los que las farmacopeas homeopáticas recomiendan usar belladona. Al paciente A se le suministró el remedio en una dilución de una parte en un decillón. Al paciente B, como control, se le dio belladona sin diluir. Poco después, la salud del paciente A era mucho mejor que la del paciente B. Queda, pues, demostrada la eficacia terapéutica de las diluciones infinitesimales.