—Monseñor, tenemos una situación que no sabemos cómo manejar. Verá usted, los medios están reproduciendo una imagen sacrílega de Nuestro Señor y Su Santa Madre.
—¿Cuál es el problema? ¡Hay que condenar de inmediato esta ofensa a la fe!
—No es tan sencillo, monseñor. La imagen apareció milagrosamente en un convento.
—Era un punto de luz allá, en el oeste, poco después de la caída del sol. Estuvo suspendido un rato y después se perdió de vista detrás de los árboles.
—Bien, lo más importante es mantener la mente abierta y no descartar ninguna hipótesis, poe absurda que parezca.
—Tenga. Vaya al final de este pasillo a que le introduzcan sondas. Después suba al cuarto nivel y espere al especialista que le va a poner un chip en la cabeza. Cuando termine, tráigame la copia azul y proceda a la oficina número siete para que le borren la memoria y lo pongan en la lista de espera para devolverlo.